Más o menos vamos dejando claro que el proceso y método de tutankamonización, y los albores de lo que serán los principios de todo aquél ser tutankamonizante . También hemos visto aplicaciones más prácticas para los principiantes de esta filosofía de vida -de los sin vida-, como los cinco pasos para hacer tu momia. Vemos desde la redacción de esta pirámide que mira hacia adentro, que se requiere un auténtico estuche de herramientas para el buen embalsamador.
Recordemos, la vida en el más allá tiene un importante vínculo con este lado de los vivos, y hay que estar preparado, pues nunca sabes si te van a venir luego una tribu de alemanes sudorosos en camello, que quieran ver como tu idea no termina de morir. Cuidado, no confundir con aquellos que sólo se dedican al proceso corpóreo, sino que estamos hablando de ideas que dejaremos en el limbo eterno. Evitemos caer en empresas de trabajo temporal que insisten en el futuro de esta profesión, con carreras de largo recorrido, que sabemos falsas para nuestros propósitos, sólo ofrecen buena paga y un lugar donde lavarse las manos, si bien elementos claves del buen embalsamador, nada tienen que ver con nuestras momificadas ideas. Pero vamos al auténtico tool-kit del embalsamador!
Sedante. Mucho, mucho rollo, muchas palabras. De ser posible, muchos kilos de power point, colorines, animaciones, mareo y más mareo. Tendrás que soplar las 70 trasparencias de lo que ya sabes, pero con un formato que de verdad requieres, no hay duda. Incluso hay una literatura importante sobre el tema y las razones para utilizarlo. Todas ellas armas de venta del buen embalsamador. A veces el sedante tendrá la forma de presentación (mira la extensión ppt), o bien, será una dosis de mareo letal.
Palabras clave. El buen embalsamador sabe lo que quieres, sabe lo que necesitas, y sabe lo que quieres oir. Esto requiere hacer malavares, tener en el aire más de 3 pelotas, bastones, fuego, andar en un monociclo, y cruzar el círculo de fuego. Todo lo puede, todo está ahi, para decirte cuán inútil eres, por no manejar las palabras clave. Incluso se ha visto en ciertas organizaciones que estas palabras clave que no significan nada se evitan mencionar, para evitar caer en la tutankamonización de los procesos (Si, nos referimos a la palabra i _ n o v _ c _ i ó n).
Incubarse. Así como los niños requieren estar en una incubadora al nacer, tu tampoco sabes nada, tu idea tiene toda la potencialidad de ser potencializada, y requieres ser parte de algo mayor, así que te ayudaremos en la creación de valor, poner tu idea en el canal correcto, buscar la financiación, y claro, dejarte en el sarcófago. ¿Cómo es posible todo esto? Muy sencillo, el buen embalsamador tiene un vehículo donde conduce sus actos, previo a la entrada a la pirámide. Este vehículo, que te tendrá entre los dos mundos -recuerda, siempre un poco vivo, y siempre un poco muerto-, se llama incubadora de empresas.
Aislante. Insistimos sobre este proceso, estarás entre la vida y la muerte. Tendrás visitas a lo largo de la eternidad, pensarás que vendrán a sacarte de tu letargo con financiación fresca, con el apoyo para los planes de negocios, con premios, pero al final, el buen embalsamador sabe que tiene que atar bien los vendajes, usar el hilo para que no puedas moverte, y que por la eternidad pueda seguir chupando tu sangre, pero nunca al grado que de verdad mueras. Tus ideas son útiles, tus ideas tienen valor, tus ideas..., vale, pues tus ideas resulta que ya no son tuyas. Y no habrá forma que abras la boca, porque tendrás un escarabajo dentro que te coma la lengua. Es esencial que notes que el buen embalsamador no permitirá que hagas contactos, que contrastes, que te informes. Hay que actuar de inmediato!
Seguramente nos quedamos cortos esta tarde, pero no queríamos irnos un lunes sin dejar estar herramientas para añadir al tool-kit del buen embalsamador, que nos permitirán valorar a un buen embalsamador, poder juzgar apropiadamente su trabajo (y factura).
¿A alguno se le pasa por la cabeza otra cosa que añadir a la caja de herramientas?