martes, 14 de octubre de 2008

Amelie o la fuerza del emprendizaje inocente

“ Sólo el descubridor de la tumba de Tutankamon podría comprender la emoción de Amélie al encontrar este tesoro escondido por algún niño, 40 años atrás. “ Amélie. 2001


La vida de Amelie cambió un día concreto: el 30 de agosto de 1997. Siempre hay un día, un punto de no retorno, un día de apalancamiento. Desde entonces, su vida tiene un sentido, un sentido de gratuidad y de falta de ambición.


¿Es buena la ambición en el proceso de emprendizaje? ¿Qué es ambición? ¿Cuánta ambición es necesaria? Para mí que la ambición es hacer lo que te gusta, y no el NEGOCIO. La ambición tampoco es la EMPRESA. La ambición sólo puede ser el PROYECTO -grande o pequeño- como el proyecto de Amelie: localizar al dueño de la caja.


Todo lo demás es artificio.

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