lunes 15 de junio de 2009

La corrupción salvará al cognitariado

A mí esto de la posmodernidad me está volviendo loco, me está "liquidando" las neuronas o es que mi materia gris es tan sólida que ya no tienen nada entre tanto flow y tanto mashup. El caso es que han tenido que pasar más de 150 años desde Trabajo asalariado y capital (pdf), de Karl Marx, para encontrar por fin una solución a la explotación del obrero por el patrón. Leemos aquí que ya hay una solución informática para acabar con la tiranía de los hombres malos. Copio directamente:

Esta página http://www.xnet.se/fd/ nos permite crear un fichero corrupto a propósito. Y pensaréis, y para qué vale esto? Pues para simular que has ejecutado un trabajo que en realidad no has hecho, y así ganar tiempo para hacerlo, y para multitud de cosas más que prefiero no airear, que cada uno utilice su imaginación.

Lo que hace exactamente la web, es crear un fichero con el nombre que nosotros definamos, la extensión que seleccionemos de una gran lista (word, powerpoint, excel, y muchas más …) y el peso en megas que también indiquemos.

Sabiendo esto, imaginad que tenemos que entregar un informe en excel en el trabajo, al ejecutarlo apareceran simbolitos raros y se abrirá como corrupto, por lo que tendremos la excusa perfecta para ganar tiempo para realizar el informe y cargar la culpa a la dichos informática.

Es sofisticado, cruel, lacerante, homínido, catódico y nefrológico, todo a la vez. ¿Que te explotan? Corrompe. ¿Que te exigen más de la cuenta? Corrompe. Sí, sólo ficheros informáticos, pero corrompe. Es la solución para la liberación de los trabajadores del conocimiento. El cognitariado ha encontrado ya su vía de salvación, la putrefacción de los archivos informáticos a los que se reduce su trabajo. Era la corrupción, estúpidos, la corrupción de los muertos......

lunes 1 de junio de 2009

No es país para pobres

México 2009. Un país para ricos, lástima que no todos lo sean. Después de una empidemia semejante a la gripe aviar, menos de 100 muertos. En su mayoría gente con escasos recursos o enfermos desde antes. En un país pobre este número llegaría a los miles. No es el caso. En México a pesar de sus miles de limitaciones y dificultades, el liberalismo económico ha llegado hasta lo más profundo de los huesos. A pesar que las empresas tienen que hacer aportaciones para la seguridad social, la realidad es que todo mundo sabe que no cuenta con ese sistema en caso de enfermedad, aunque se pague por él. Resultado: la gente tiene que pagar al sistema, y tiene que pagar por su salud a través de organismos privados. Al final, el colmo de vivir en una realidad oficial, nunca aterrizada.

El fin de semana salía en El País, la despedida de la clase media española, por la sucedánea clase de los mileuristas. En México hemos visto con gusto la ascención a la clase de los mileuristas, citando:

Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking
de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza
del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de
su clase media.

En México, hacerse el equivalente a mileurista es tener un coche, alquilar casa o compartirla. Tener un celular / móvil. Internet de banda ancha. Televisión por cable. Y sobre todo, saber que tu generación nunca podrá tener los estándares de vida que tuvieron tus padres, a pesar de haber pasado mucho más tiempo en sistemas educativos.

Por último, ayer terminó la temporada de futbol. Claramente necesitamos nuevos dioses, nuevas adoraciones, nuevas ilusiones, porque estas que nos anuncian con las elecciones y las enfermedades ya no venden.