lunes 1 de junio de 2009

No es país para pobres

México 2009. Un país para ricos, lástima que no todos lo sean. Después de una empidemia semejante a la gripe aviar, menos de 100 muertos. En su mayoría gente con escasos recursos o enfermos desde antes. En un país pobre este número llegaría a los miles. No es el caso. En México a pesar de sus miles de limitaciones y dificultades, el liberalismo económico ha llegado hasta lo más profundo de los huesos. A pesar que las empresas tienen que hacer aportaciones para la seguridad social, la realidad es que todo mundo sabe que no cuenta con ese sistema en caso de enfermedad, aunque se pague por él. Resultado: la gente tiene que pagar al sistema, y tiene que pagar por su salud a través de organismos privados. Al final, el colmo de vivir en una realidad oficial, nunca aterrizada.

El fin de semana salía en El País, la despedida de la clase media española, por la sucedánea clase de los mileuristas. En México hemos visto con gusto la ascención a la clase de los mileuristas, citando:

Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking
de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza
del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de
su clase media.

En México, hacerse el equivalente a mileurista es tener un coche, alquilar casa o compartirla. Tener un celular / móvil. Internet de banda ancha. Televisión por cable. Y sobre todo, saber que tu generación nunca podrá tener los estándares de vida que tuvieron tus padres, a pesar de haber pasado mucho más tiempo en sistemas educativos.

Por último, ayer terminó la temporada de futbol. Claramente necesitamos nuevos dioses, nuevas adoraciones, nuevas ilusiones, porque estas que nos anuncian con las elecciones y las enfermedades ya no venden.