miércoles 21 de enero de 2009

Tutankamon espera a Obama

Obama es el rey, lo dice Google Trends, lo dicen las portadas de los periódicos. Una nueva era, era de esperanza, porque el mundo ha cambiado, estamos preparados; cambiemos con él. Ha llegado el momento de una era de responsabilidad, apelando al mercado para la reconstrucción de América.

Frases tan rotundas y rimbombantes sacadas literalmente de las propias portadas. ¿Quién se comerá sus palabras dentro de un año? Entre indicios de un próximo cierre inmediato de Guantánamo, a partir de ahí sólo queda un mar de dudas. Porque es un hombre, sólo es un ser humano frente a una nación, una forma de ser y estar en el mundo, la pax americana, que es mucho más poderosa, me temo, que todas las promesas de cambio.

Vía Wordle, una imagen de las palabras del discurso pronunciado ayer.

¿El nuevo Kennedy? Kennedy, repasemos, fue el hombre que despertó la ilusión de un país con su política interna, pero también el hombre de la invasión de Bahía Cochinos, y mantuvo el esfuerzo militar en la Guerra de Vietnam. Ante esto, produce vértigo pensar si todos los No-Estadounidenses que ayer asistíamos al alumbramiento de una nueva era no estábamos sin más asistiendo a la mejora de las condiciones de vida de los norteamericanos a cambio del mismo statu quo frente al exterior. Posiblemente sigamos viendo invasiones e intervenciones militares, menos ambiciosas que las de Irak o Afganistan, menos visibles, pero igual de manipuladoras del desorden mundial. Habrá que añadir nuevas líneas a la entrada de la Wikipedia.

Todo buen proyecto puede ser tutankamonizado por fuerzas ajenas a la voluntad del emprendedor. Obama, es evidente, tiene un proyecto de cambio y de transformación relativa de las relaciones de fuerza en la política estadounidense, pero podemos preguntarnos: ¿Ha asistido a algún curso del Método Tutankamon? Quizá convenga avisarle para que sepa superar los riesgos de fracaso estrepitoso. O quizá convenga que estemos avisados el resto del mundo de que, muy a su propio pesar, Estados Unidos seguirá siendo más de lo mismo pero con un poco más de posmodernidad amable, buenismo recalcitrante y manipulación de masas por vía catódico-blogosférica.