Esto lleva al grado que uno comparte por todas estas aplicaciones lo que está viendo en su barrio. El intento fallido de Neighbourhoods dentro de Facebook es un ejemplo claro de lurkers, que miran desde internet, lo que podrían observar desde su balcón. Una nueva clase de portero/maruja, que está al loro de lo que pasa en el barrio. ¿No sería más divertido simplemente poner una cámara, al modo de las foneras, que transmita lo que pasa en tu barrio? ¿No estamos todos repitiendo lo que se puede ver desde la ventana? Si una planta podría tener su blog, no tendría sentido que todos presenciáramos lo que algún gran hermano nos enseña?
Traigo esto a colación pues hemos presenciado el fomento de modelos de negocios basados en la repetición de palabras clave, como inµoß@cipn, pasar de empresas casi unipersonales, que son las que parecen más realistas en supervivencia, a las complejidades de los spin-outs derivados de alianzas entre grandes generadores de conocimiento y tecnología, y que más riesgo tienen. Hace unos meses empezamos la andadura hacia el emprendizaje, y como lo mostramos en la presentación del curso del Método Tutankamon, y como lo hemos experimentado, vale más empezar bien y despacio, que aspirar a viajar en business class desde el primer día. Empezamos por sabernos marujas, y de ahi podremos fregar. Toma, una dósis de realidad para empezar el año.

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