Esta es la imagen de un anuncio aparecido en El Heraldo de Aragón el 21 de septiembre. Impacta la crudeza de la realidad, el pasmoso reconocimiento de la urgencia y la asombrosa lucidez del anunciante.
En una coyuntura en la que los más liberales y acérrimos defensores de la no-intervención acuden a abrazar los dineros públicos para salvar su culo, cual keynesianos de nuevo cuño, es curioso ver cómo otros afrontar la crisis -desde su tamaño mínimo, inservible para hacer tambalear la economía y, por tanto, insignificantes para el Nuevo Gran Rescate Económico- con espíritu emprendedor.
Quien ha publicado este anuncio es un ganador, no hay otra palabra y deberíamos aprender un poco de su experiencia en estos tiempos:
- Asumir la crisis, llamarla por su nombre, anunciarla públicamente, escribirla en letras grandes: ¡sí, estoy en crisis!, ¿y qué?
- Apertura y transparencia: dar tu teléfono, tus datos personales, abrir tu perfil a todas las redes sociales,....y pasarte el día contestando al móvil. ¿Cuántas llamadas habrá recibido?
- Seguir vendiendo con marcas americanas: ante todo, mantener el léxico anglo en tu marca; Miami más grande que Cambrils, Detroit más grande que Pamplona.
- Búscate un buen lema: en tiempos de imagen corporativa y de reputación, nada como hacerte llamar a tí mismo "constructor con el agua al cuello".
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